Descripción
Un puente cultural inesperado une al País Vasco con Paraje Altamira en este Cabernet Franc nacido de la mirada compartida de Alejandro Sejanovich e Iñaki Otegi. La referencia a la Hondarrabi Beltza funciona como guiño conceptual, pero el vino habla con acento propio del Valle de Uco, a 1.100 metros. En nariz despliega fruta roja y negra precisa, hierbas frescas, especias secas y un fondo mineral nítido. El paso por boca es profundo y fluido, con acidez que estira el recorrido, taninos finos y un final persistente. Aunque fue criado 12 meses en barricas usadas de 500 litros privilegia expresión de terruño. Un Cabernet Franc con identidad, tensión y vocación gastronómica.



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