Descripción
La bodega que ganó popularidad con los tintos creados por Héctor Durigutti hoy abre el juego a los blancos responsabilidad de Pablo, el menor de la familia. Para este caso las uvas elegidas son de Gualtallary, Tupungato, y el vino llega a la botella tras fermentar y criarse en cemento. De color amarillo pálido, despliega aromas de frutos blancos y de carozo frescos, paladar amplio de sabor franco y paso tenso en medio de boca. Final largo de buena frescura, un balnco para arroces o platos de mar como ceviches y tiraditos.






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