Descripción
El proyecto de Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach sigue viento en popa con sus vinos que rinden homenaje a los enólogos de manos manchadas. Este es uno de sus caballitos de batalla, un Malbec elaborado con uvas cultivadas en suelos pedregosos de Altamira, San Carlos, Valle de Uco. Es violáceo, concentrado y brillante, aromas profundo que recuerdan a los frutos negros maduros, confitura de bayas con buena carga balsámica. El roble aporta tonos tostados que se notan pero sin estorbar a las frutas y hierbas. a querosén en un sentido grato, que le da originalidad. En boca es ligero y seco, con medio de paladar jugoso. Taninos redondo de textura amigable. A diferencia de su cosecha anterior se expresa más fresco y amable, en sintonía con el terruño que le da nombre.





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