Descripción
El Cateño, de Raúl Dávalos, propone una lectura desnuda y precisa del Malbec del norte calchaquí, sin madera. Desde Luracatao, un microvalle salteño a 2.600 metros de altitud, el vino se expresa balsámico y especiado, con hierbas secas, notas resinosas y fruta contenida. El paladar es fluido, de cuerpo medio, con una tensión constante que recorre el centro de boca. Taninos firmes, de grano fino, sostienen un final largo y lineal. Un Malbec conceptual, austero y con mucha personalidad.






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